Cuba 2010: Resumen de Noticias

En: Opinión

30 Dic 2010

Tres hechos impactaron con fuerza el escenario político nacional cubano en 2010: La muerte en huelga de hambre del mártir opositor Orlando Zapata Tamayo; sin duda alguna, “el hombre del año 2010” en la Cuba que lucha por su libertad. La salida del enclaustramiento del dictador mayor, Fidel Castro, a reclamar su tajada de poder dentro de la isla, cada vez más exigua. Y la declaración oficial de “quiebra” del socialismo cubano, hecha por Raúl Castro al final del año.



Cuba 2010: Resumen de Noticias


Jorge Hernández Fonseca



29 de Diciembre de 2010



El presente artículo no pretende ser un abarcador análisis de todo lo sucedido en la isla durante el año 2010, que ahora termina. Sólo se quiere destacar a grandes rasgos, la importante y trascendente “sucesión de sucesos sucedidos sucesivamente” dentro de la isla durante este año, tan importante para la historia de Cuba y el fin de la pesadilla castrista que aún nos azota.

Tres hechos impactaron con fuerza el escenario político nacional cubano en 2010: La muerte en huelga de hambre del mártir opositor Orlando Zapata Tamayo; sin duda alguna, “el hombre del año 2010” en la Cuba que lucha por su libertad. La salida del enclaustramiento del dictador mayor, Fidel Castro, a reclamar su tajada de poder dentro de la isla, cada vez más exigua. Y la declaración oficial de “quiebra” del socialismo cubano, hecha por Raúl Castro al final del año.

Cada una de las noticias anteriores tuvo sus consecuencias –y un copioso desprendimiento de acciones asociadas– lo que precisamente las caracteriza como siendo las columnas vertebrales de los sucedido políticamente dentro y fuera de la isla en el 2010, en lo que a la dictadura cubana respecta. Esta matriz de sucesos acaecidos en el interior de Cuba tuvieron dos grupos de consecuencias importantes: una serie de desdoblamientos en el exterior del país y otro grupo de hechos notables en su interior, ambos de importancia y que marcarán el rumbo futuro.

La muerte de Zapata Tamayo nos trajo de la mano dos hechos importantes: primero, la valiente huelga de hambre de Guillermo Fariñas, y segundo, la secuencia de manifestaciones de las Damas de Blanco durante una semana, hechos que obligaron a la dictadura –por primera vez en 52 años– a negociar con la sociedad civil opositora, usando la Iglesia Católica Cubana como subterfugio, intentando dar un viso ‘humanitario’ a lo que realmente fue una victoria de la oposición, que permitió la excarcelación de numerosos presos políticos cubanos.

La salida del enclaustramiento del dictador mayor puede analizarse a la luz de este primer grupo de hechos relatados antes. Fidel Castro se mostró públicamente precisamente el día de la salida del primer grupo de presos políticos liberados por la presión de los sucesos anteriores, un poco para demostrar que de alguna manera hay que contar con su presencia en la vida nacional, no estando muy claro si su significado fue para apoyar las decisiones de Raúl, o no.

Esta manifestación egocéntrica y exhibicionista del dictador mayor, trajo sus consecuencias propias, asociadas a la exacerbación de lucha (dinástica) por el poder (al estilo de Corea del Norte) entre las dos familias “reales”, que actualmente se escenifica a espaldas del sufrido pueblo cubano. Este conjunto de noticias culminó con la frase magistral del dictador mayor sobre la “no” funcionalidad del “modelo cubano”, ni siquiera dentro de la propia Cuba, punto culminante del lo sucedido en 2010 y que marca un antes y un después en la tragedia cubana.

Finalmente, y como colofón de lo que ha sido la historia empobrecedora, lamentable y cruel contra el sufrido pueblo cubano, tuvimos que escuchar a un Raúl Castro –enardecido de razones– diciendo que “la isla debe dejar de bordear el precipicio porque se hunde y hundirá toda la revolución”; formidable ‘certificado de defunción’ del desastre socialista impuesto en la isla, como si no hubieran sido él y su hermano los culpables del ‘fondo del pozo’ actual.

Del apretado resumen anterior (que no pretende ser absoluto ni único, repito) se desprenden tres postulados tan válidos como los hechos que los sustentan:

Primero: La revolución cubana fracasó, demostradamente por haber abrazado el socialismo marxista-leninista como mecanismo de acciones en lo político, en lo social, en lo económico y en lo moral, culpable por lo sucedido con el sufrido pueblo cubano el último medio siglo. Como dijera el presidente peruano, Alán García: “la rectificación” debieron hacerla hace 52 años”;

Segundo: Las acciones que pusieron de relieve –e hicieron reconocer a los dos polos visibles de la dictadura dentro Cuba (Fidel y Raúl)– que la revolución comunista cubana había fracasado, fueron acciones escenificadas básicamente en el interior de la isla, por valientes y bravo(a)s patriotas cubano(a)s, que finalmente vinieron a público a oponerse a la dictadura;

Tercero: Que el gobierno marxista cubano ya “cayó” –sólo falta que deje el poder en manos demócratas– cosa que todos sabemos no hará, a partir de enunciados contendidos en la misma doctrina marxista que ellos reafirman como siendo la causa fundamental de su fracaso, lo que demuestra que, a pesar que “es un problema de tiempo”, la lucha debe continuar.

Visto lo anterior, es claro que la historia contemporánea de Cuba marcha hacia la solución de su drama, que sólo sobrevendrá del cambio democrático que ahora Fidel y Raúl pretenden demorar con subterfugios que, por primera vez, nadie cree, ni dentro ni fuera de la isla.

Aspectos negativos de la política exterior de los países que más influyen en la política cubana –Estados Unidos y España– conspiran contra una solución adecuada (según la óptica de los intereses netamente cubanos) de la problemática de la isla y son los únicos (pero importantes) escollos a enfrentar en paralelo (o en sucesión) con la lucha actual contra la dictadura, según la dinámica de los acontecimientos que a partir de ahora se precipitarán, para incorporar la Nación cubana al cauce democrático del que nunca debió haber salido.

No debemos amilanarnos en este análisis porque la solución que se “cocina” no sea la ideal, incluso, que no sea la deseable, a corto y medio plazo. El fracaso de la dictadura (debido a la lucha de la oposición cubana) es lo importante, aunque en otras latitudes la tilden de “vieja, dispersa e interesada”. Mientras haya hombres y mujeres de buena voluntad dispuesto(a)s a luchar por la instauración de un sistema libre y democrático en la Nación cubana –ahora y después– podemos estar seguros del futuro democrático que nos traerán los años venideros.

Artículos de este autor pueden ser consultados en http://www.cubalibredigital.com

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Acerca de este Blog

Pedro Pablo Álvarez Ramos es ex-preso de conciencia de la Primavera Negra de 2003, secretario general del Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC) y miembro del grupo gestor "Proyecto Varela".

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