Una nueva voz y otra vieja

En: Culturales

31 Mar 2010

Hay muchos cambios que tienen que ocurrir en mi Isla en cuanto a lo del arte se trata. A mi tambien me duele que el gobierno cubano censure las letras de Los Aldeanos, y que las notas de este grupo no le sean accesibles a la mayoria de los que residen en Cuba. Pero el hecho de que los cambios sean necesarios no justifica que los que vivimos lejos continuemos cerrados. Al contrario, nosotros, mas que nada, podemos ser portadores de estas voces nuevas a aquellos que se han quedado presos.



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Una voz Nueva y otra Vieja

Publicado en: Cuba-desde lejos

Blog de: Marianelis Rodriguez

Cuando mi padrastro (que es norteamericano) visito Cuba por primera vez, se quedo fascinado con nuestra musica. El, un aficionado a la trompeta, comento que contrario a lo que sucede en Estados Unidos, en Cuba todos sabiamos tocar algun instrumento. Mi padrastro no pretendio que su frase se interpretara literalmente, pero despues de haber vivido en ambos paises, entiendo mejor a que se referia. La musica corre por las venas de los cubanos, y los que no sabemos cantar, sabemos bailar, o sino silbar. Creo que esta verdad es la genesis de las grandes polemicas que engendran los musicos cubanos, o aquellos extranjeros que tratan de alcanza los oidos de mi pueblo. Nos podremos olvidar de lo que dijo Abel Prieto, Felipe Perez Roque, y hasta del plan payama de Robertico Robaina, pero la controversial visita de Juanes a la Isla, el testimonio de Pablito FG o Amaury Perez en Miami, o la negacion de una visa a la difunta Celia Cruz o a Willi Chirino por parte del gobierno cubano, no dejaran nuestra memoria por mucho tiempo. Por lo tanto, dado el gran poder que esta manifestacion artistica ejerce sobre el pueblo cubano, la responsabilidad de nuestros musicos no es ligera. Nadie puede disputar la gran fuerza que tiene en la comunidad del exilio una persona como Gloria Estefan, que logro convocar a cientos de miles de personas en una reciente manifestacion en apoyo a las Damas de Blanco. Nadie puede dejar pasar por alto las ultimas declaraciones de dos de los trovadores cubanos que fueron el simbolo de la Revolucion por muchos anhos.

Creo que soy una optimista empedernida, y creo que por eso siempre trato de enfatizar las cosas buenas de las personas al juzgarlas. Por eso pienso que cometer un error no es tan importante como saber rectificarlo. Creo que Pablo y Silvio fueron el estandarte de una ideologia que se ha probado hueca, pero tambien representan a una generacion que se perdio en nuestra Isla. Cuando Silvio Rodriguez dijo en la presentacion de su disco Segunda Cita que éste es un momento en el que la revolución, la vida nacional, el país, pide a gritos una revisión de montones de cosas, desde conceptos hasta instituciones, no creo que debamos voltear la cabeza con orgullo. Cuando el cantautor Pablo Milanes, declaro que las ideas se discuten y se combaten, no se encarcelan, tenemos que aceptar que los cambios de pensamiento siempre van despacio, y que si una persona como Pablo se pronuncia de esta manera, eso solo muestra el cambio para bien de la ideologia de todo un pueblo.

Hay muchos cambios que tienen que ocurrir en mi Isla en cuanto a lo del arte se trata. A mi tambien me duele que el gobierno cubano censure las letras de Los Aldeanos, y que las notas de este grupo no le sean accesibles a la mayoria de los que residen en Cuba. Pero el hecho de que los cambios sean necesarios no justifica que los que vivimos lejos continuemos cerrados. Al contrario, nosotros, mas que nada, podemos ser portadores de estas voces nuevas a aquellos que se han quedado presos.

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Foto: Alcides Pimentel

La revolución agoniza compañero

Al buque comunista cubano le salen fisuras que ni siquiera los Castros pueden reparar. Disidentes políticos, huelgas de hambre, Damas de Blanco, anticastristas de Miami, críticas de la comunidad internacional, y una larga lista de intelectuales y demócratas empiezan a levantar su voz tras la muerte del disidente cubano Orlando Zapata. Todos estos hechos hacen evidente que la revolución cubana ha pasado de las buenas intenciones a una dictadura que no respeta ni los derechos humanos, ni la libertad de expresión.

Desde España, diversas figuras de la izquierda, que antes defendían la utopía cubana y criticaban la actitud de Estados Unidos, le han dado la espalda al régimen castrista firmando un documento titulado: “Orlando Zapata Tamayo, Yo acuso al Gobierno cubano”. Se trata de un giro espectacular por parte de este colectivo que antes de la muerte del “mártir” Zapata solo veían las bondades del régimen de los hermanos Castro. Conviene no olvidar que en España, el mundo de la cultura se identifica claramente con la izquierda, ya que desde la derecha hace ya muchos años que se critica la falta de libertades en la isla caribeña.

Que los firmantes de tal tratado sean personajes como Víctor Manuel, Ana Belén, Fernando Trueba, Esther Tusquets, Ian Gibson, Fernado Savater o Juan Marsé, es sintomático de que la Revolución cubana se está quedando sin sus principales defensores fuera del país.

El cambio de percepción hacia el gobierno cubano comenzó a fraguarse durante los años noventa, cuando se pasó de las acusaciones y las críticas al bloqueo estadounidense, y la consecuente defensa de Fidel Castro, a una defensa del pueblo cubano sin el apoyo explícito al régimen castrista. Fue el primer gran golpe que recibieron los Castro, al que se unió el hundimiento de la ex Unión Soviética como país protector de la particular visión del comunismo cubano. Desde la muerte de Ernesto Che Guevara, se hizo evidente que la Revolución era algo familiar, reducido al clan de los Castro, como si de una monarquía se tratase, maquillada con la incursión de actores secundarios como Machado, Almeida, Colomé o Casas, personajes dispuestos a perpetuarse en el poder por los privilegios que conlleva.

Durante los años noventa se produjo un desamparo hacia este extraño proyecto político que duró hasta que entró en escena “El Padrino” Hugo Chávez, que más que ayudar, está empañando la imagen exterior del pueblo cubano con sus declaraciones, como si fuese el presidente de una imaginaria federación latinoamericana de izquierda.

Tras la tempestad que supuso la transición de Fidel  a Raúl, llegó la calma en forma de decepción, ya que las reformas emprendidas por Raúl Castro se desvanecieron en el laberinto burocrático del Partido Comunista Cubano (PCC), que ve en los cambios un debilitamiento del régimen. Lo normal es que todas estas demandas de cambio en la sociedad cubana terminen por hundir el barco, y con ello a todos sus dirigentes. Lo que está realizando Raúl, podría catalogarse como una apertura económica a la China, algo que poco tienen que ver con la “glassnot” o la “perestroika” soviética.

Hasta ahora los verdugos de la revolución se las han apañado para acallar a todos los que critican lo que ellos consideran como el paraíso cubano, como ocurrió  con el general Ochoa, acusado de “Traición a la Patria” y fusilado en 1989, a pesar de haber sido un héroe revolucionario. Aunque desde la isla se asegure que los cubanos son libres y soberanos, en realidad, miles de ellos están deseando abandonar el “arca de Fidel”, aunque para ello tengan que jugarse la vida para alcanzar las costas de Florida. En Cuba se han impuesto penas de hasta 28 años de cárcel por “delitos” de opinión. Ante esta situación numerosos opositores prefieren morderse la lengua a la espera de tiempos mejores, y hacer como que aquí no pasa nada, ya que no estar de acuerdo con el régimen es políticamente incorrecto.

La muerte de Orlando Zapata el pasado 23 de febrero y las manifestaciones de las Damas de Blanco, han puesto al Gobierno cubano en una situación comprometida, ya que si no acallan estos levantamientos subversivos, podrían correr el riesgo de animar a la disidencia interna, que vería en este hecho un debilitamiento de la represión. Las autoridades y los medios de comunicación cubanos han intentado censurar este tipo de acontecimientos, sin embargo en un mundo globalizado, con Internet como estandarte, el Gobierno no puede censurar a todos los blogueros anticastristas diseminados por todo el mundo. Ante este panorama a Zapata y a las Damas de Blanco, se han añadido el psicólogo Guillermo Fariñas y el ingeniero Félix Bonne.

La represión en Cuba es tan eficaz que a pesar de los numerosos fallos del sistema en forma de falta de derechos humanos, de libertad de expresión y de excarcelación de los presos de conciencia, no es posible que la oposición se agrupe en torno a líderes que planteen un proyecto alternativo y claro de futuro. Tan pronto se produce una protesta, los castristas tienden automáticamente a culpar al “Imperio Yanqui” y a la CIA de tramar una conspiración para derrocar lo que ellos consideran una “democracia de más de 50 años”.

A pesar de que Estados Unidos ha cometido muchos errores interfiriendo en la soberanía nacional de otros países, la falta de libertad y de futuro en la isla no es atribuible al demonio norteamericano, cuyo país a través de las remesas de los emigrantes, junto al turismo y los créditos chinos, están salvando la cabeza de los hermanos Castro, y a muchos otros que se benefician de la pantomima. Se calcula que Cuba posee una deuda externa de unos 9.000 millones de euros. Acusar a los Estados Unidos ha sido la tapadera perfecta para ocultar los propios errores de la revolución cubana. La paradoja que se está produciendo en estos momentos es que lo que empezó como una buena idea haya acabado por convertirse en una dictadura, como le ocurrió a Fulgencio Batista.

El castrismo, de hecho viene agonizando desde 1993, cuando se introdujeron reformas en la Constitución de 1992 ante la decadencia y el colapso al que tendía el régimen. Los cambios que se han llevado a cabo en Cuba durante los últimos años, están destinados a preparar a la sociedad para que continúe el castrismo sin Fidel, ya que éste se quedó anclado hace muchos años en la “guerra fría”. Sin el camarada Fidel en plenas facultades, la Revolución está huérfana, sin un líder que les indique el camino a seguir, mientras la oposición y los problemas se le acumulan a Raúl. En la actualidad, solo la represión política y el petróleo de Chávez están impidiendo que el pueblo cubano despierte de esa pesadilla a la que llaman “Revolución”. Hoy, está demostrado, y no hace falta dar muchos ejemplos, que el comunismo es una bella idea romántica que se contradice con la fea realidad de intereses y egoísmos que impera en nuestro imperfecto mundo.

Al comunismo cubano sin Fidel le pasa como al café descafeinado, que aunque siga siendo café, le falta la esencia, algo muy conocido desde Granma hasta Juventud Rebelde, pasando por la Fuerzas Armadas Revolucionarias. Es paradójico que para contrarrestar una manifestación de unas treinta personas, se destinen más de un centenar de agentes, y más de mil castristas insultando y zarandeando a los manifestantes, gritando aquello de !Viva la revolución!.

Palabras como libertad, elecciones libres, democracia o amnistía han desaparecido del vocabulario colectivo cubano por miedo a las represalias. Para muchos castristas, aquí no pasa nada, mientras que para muchos turistas la imagen de Cuba es muy negativa. Para la mayoría de los visitantes que han estado en territorio cubano recientemente, los cubanos solo saben pedir, hablar y robar.

Las famosas Damas de Blanco son las esposas y las madres de los 75 encarcelados hace siete años por el Gobierno por no estar de acuerdo con la situación política que vive el país. A estas personas se les acusó de conspirar contra la patria y de colaboración con los Estados Unidos, un hecho más conocido como la “primavera negra”.

Durante los últimos años, uno de los personajes más críticos con lo que estaba ocurriendo en Cuba fue el ex presidente español José María Aznar, quien se encargó de que la Unión Europea enfriara sus relaciones con Cuba. Dicho distanciamiento duró hasta que José Luís Rodríguez Zapatero suspendió aquellas sanciones en el 2008.

Resulta paradójico que el Comunismo (socialismo) que nació para perfeccionar los efectos negativos del Capitalismo, sucumba ante su incapacidad de auto corrección. A muchos teóricos se les escapa que el comunismo solo podría funcionar si desaparece el egoísmo humano.

Hace ya mucho tiempo que la “Revolución de los barbudos” iniciada en 1959, se apartó  de las bases del socialismo, caracterizado por la equidad, el poder democrático popular, la soberanía y la participación ciudadana. Durante demasiado tiempo, los ciudadanos cubanos se han convertido en títeres y marionetas que el Estado utiliza cuando y como le da la gana.

Con el paso del tiempo, el castrismo ha desarrollado una versión propia del comunismo diferente al resto de satélites de la ex Unión Soviética, a partir de la caída del Muro de Berlín en 1989 y la disolución de la Unión Soviética en 1991.

La farsa castrista resistirá  hasta que la gente sea consciente de que sus condiciones de vida pueden mejorar. Cuando en un país la participación ciudadana roza el 90 % en un simulacro de elecciones, es evidente que algo no encaja. El camino que conduce desde el Movimiento Obrero Cubano al Comunismo de Fidel y sus camaradas ha costado la vida a unas 20.000 personas fusiladas, unos 100.000 muertos en el Estrecho de Florida y el exilio de más de dos millones de cubanos.

Autor: Alcides Pimentel Paulino

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Acerca de este Blog

Pedro Pablo Álvarez Ramos es ex-preso de conciencia de la Primavera Negra de 2003, secretario general del Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC) y miembro del grupo gestor "Proyecto Varela".

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