Homenaje para Coco Fariñas

En: Opinión

29 Oct 2010

Los retos desmedidos frente a los que se ha plantado la sociedad cubana son consecuencia de la grandeza de su misión, y la gravedad de los obstáculos presagia una generación portentosa que acompañará a hombres y mujeres de todo el mundo en el único advenimiento concebible, el de la realización plena de nuestra humanidad.




Homenaje para Coco Fariñas



Conocí a Boris por una extraña casualidad. Un día llegó a mi casa para buscar algo de música y terminamos hablando de literatura. Descubrí que teníamos un mundo en común: el deseo de ser libres, de saber la verdad, de soñar otra Cuba menos destartalada.

Me dejó este texto que nunca supo dónde ni cómo publicar. Está viejo –me dijo- lo escribí cuando Fariñas dejó la huelga, igual quiero que lo leas.

Boris lo sabe y yo también: el Coco lleva la historia de Cuba sobre las espaldas. Con su martirio está escribiendo las hazañas que nosotros no hemos podido ni siquiera soñar.

Lo reproduzco ahora porque aunque ya desde julio Guillermo Fariñas come, su cuerpo carga aún con el dolor de esa huelga tan larga. Y hay, además, hombres y acciones que quedan para siempre en el tiempo.

“La responsabilidad de Guillermo Fariñas”

Por: Boris González Arenas

Hace menos de una semana había empezado a escribir un artículo sobre Guillermo Fariñas. Apenas unos días antes, el sábado 3 de Julio, el periódico Granma había hecho pública una entrevista a uno de los intensivistas de Guillermo. Al final de la misma se dejaba claro que su situación de salud era ya grave, y que podía ser agónica si evolucionaba su estado desfavorablemente.

No estaba dispuesto a dejar pasar su muerte sin más.

De pronto, ayer viernes y tras el compromiso hecho por el estado cubano de que en menos de cuatro meses sería liberado el resto del grupo de cubanos groseramente apresados años atrás y condenados a penas indignantes supe, por amigos que habían leído la noticia, que Guillermo Fariñas había abandonado la huelga de hambre.

La alegría no puede ser mayor. Los presos políticos serán puestos en libertad y Guillermo Fariñas, quien ya ha ganado la admiración de todos por su inquebrantable voluntad vivirá.

Envidio la sensación que pueda tener la generación de mis hijos cuando lea este episodio en que la tenacidad de un puñado de hombres y mujeres pudo más que un enorme aparato represivo y que el brío totalitario de sus beneficiarios.

Nadie podrá leer este episodio sin guardar un minuto de silencio por Orlando Zapata Tamayo, de cuya muerte supimos no por la voluntad del estado cubano de comunicarla, sino por la indignación universal de lo mejor de los ciudadanos de la patria mundo. De cuya muerte supimos también por un cobarde artículo salido en la prensa oficial cubana, cuatro días después y en donde el lenguaje altisonante e irrespetuoso no había sido aún moderado por la repulsa de todos.


¿Será la libertad de estos condenados el esperado punto de giro del castrismo, que presionado por décadas de fracasos y en un rapto de sentido común ha decidido abrir lentamente pero de manera irreversible el proceso de cambios de nuestro país?

Mi certeza es que no, que el castrismo prefiere ver arder esta nación antes que facilitar su renacimiento de la muerte que bien le ha procurado. Deseo equivocarme, mi error sería la suerte de un país que ha sufrido ya bastante.

Fariñas y Tamayo son símbolos de la resistencia cubana y de la determinación de nuestro país de alcanzar la libertad social y política que le ha sido tan esquiva. Ambos han hecho añicos la política perversa de presentar a la oposición como un puñado de hombres pagados por enemigos externos, para corear lo cual no han faltado intelectuales del patio y de terrazas foráneas.

Ya que no se descansa de las cosas de la vida sino con la muerte, Fariñas es ahora uno de los líderes de la oposición cubana, pues su victoria lo ha convertido en fundamento de la nueva Cuba, de la patria en construcción perenne. No de una oposición minúscula que aspira a ver saltar por los aires toda la estructura del estado cubano y con ella a miles de compatriotas en una confrontación fraticida, sino de la oposición de todos los cubanos que hemos padecido décadas de un castrismo inmovilizante e irresponsable y que exigimos la reconstrucción de nuestro estado desde nuestra voluntad libertaria. Que exigimos la reconstrucción de una Cuba de decisiones plurales, que no puedan obstaculizar déspotas amedrentados y crueles frente a la grandeza de la tarea que nuestros ciudadanos no han titubeado jamás en emprender.

No es construir nuestro país entregarlo a enemigos de la humanidad, que hollan con su presencia naciones soberanas y cuyas armas imponen autoridad pasando sobre la vida de niños, hombres, mujeres y ancianos. Si bien hoy los Estados Unidos son gobernados por una dirigencia progresista, nadie debe olvidar que tiempo atrás lo comandó un genocida y que nada impide que un proceso igual enturbie la obra presente en pocos años.

Fariñas y Ciro

CocoyCiro



Guillermo Fariñas y Ciro en marzo de 2010



Foto: Claudio Fuentes Madan



No es construir tampoco nuestro país ponerlo bajo la sombra de créditos comprometidos con la politiquería latinoamericana, tradicionalista e inflamada y cuyo trasfondo artero los cubanos conocemos bien.

Los retos desmedidos frente a los que se ha plantado la sociedad cubana son consecuencia de la grandeza de su misión, y la gravedad de los obstáculos presagia una generación portentosa que acompañará a hombres y mujeres de todo el mundo en el único advenimiento concebible, el de la realización plena de nuestra humanidad.

Son tiempos de mirar nuevamente a Cuba, de sentir el vigor de su aliento y la fuerza de sus gentes. Aliento y fuerza de insospechadas resonancias y vigorosas inspiraciones. Guillermo Fariñas es el extremo de su virtud y el despertar de su esperanza.

No es poco lo que se le pide a su cuerpo desmejorado, pero los hombres o mujeres que como él deciden arrastrar el mundo hacia la aurora, no pueden   desfallecer cuando ven sus primeras luces.

Domingo 11 de Julio de 2010

Publicado por Claudia Cadelo


Etiquetas: Boris González Arenas, Guillermo Fariñas

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Acerca de este Blog

Pedro Pablo Álvarez Ramos es ex-preso de conciencia de la Primavera Negra de 2003, secretario general del Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC) y miembro del grupo gestor "Proyecto Varela".

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