Hacia una dictadura “sin obligaciones”

En: Opinión

29 May 2011

Entre las remesas, el “arreglátelas como puedas” (que incluye robo a caja destemplada en todas sus variantes), el jineterismo y el anticuado concepto de “trabajo por cuenta propia”, la tiranía dictatorial cubana está a pocos pasos de alcanzar el estado máximo de satisfacción y disfrute del régimen, largamente buscado en mil variantes de su degenerada existencia, ausente absoluta de la relación obligada con las necesidades de sus siervos: desviar hacia segundos y terceros la responsabilidad de abastecer como gobierno los esenciales mínimos de la población.



Hacia una dictadura “sin obligaciones”


Por: Andrés Pascual, mayo 27 de 2011

Entre las remesas, el “arreglátelas como puedas” (que incluye robo a caja destemplada en todas sus variantes), el jineterismo y el anticuado concepto de “trabajo por cuenta propia”, la tiranía dictatorial cubana está a pocos pasos de alcanzar el estado máximo de satisfacción y disfrute del régimen, largamente buscado en mil variantes de su degenerada existencia, ausente absoluta de la relación obligada con las necesidades de sus siervos: desviar hacia segundos y terceros la responsabilidad de abastecer como gobierno los esenciales mínimos de la población.

Es el grado de placer oficial como grupo ejecutor del poder ilimitado, ¿En qué se invierte el erario entonces? Fácil, nunca renunciarán al control de todo el poder político y los beneficios materiales que esto ofrece como dueños del país; es decir, a la condición de millonarios superiores. Tampoco se apartarán del internacionalismo proletario con la correspondiente ayuda material que se necesite ni por aliados ni por candidatos en vías a convertirse; tanto como del dinero que sea necesario para subvertir Perú, Chile…o para el intenso cabildeo dentro de los propios Estados Unidos y Europa, que les garantice el apoyo a evitar, exitosamente, la denuncia por abusos contra el pueblo. Ese fue, es y será el destino del dinero robado al pueblo cubano…

Hace unos días, Raúl Castro se paró ante los cipayos del Congreso del PCC para informar que “un millón de ciudadanos que hacían como que trabajaban” perderían el vacilón de cobrar un cheque inservible para dos cajas de cigarro semanales en bolsa negra por su actividad laboral en apariencias. A pesar de todo, la limosnita era necesaria. Ese fue el objetivo fundamental de la aparición del tipo al cual el tirano siempre le dejó “la mala noticia” relacionada con la economía personal del cubano y la amenaza de represalias y castigos por bajo rendimiento, incumplimientos e indisciplinas laborales, como hizo cuando la era de la “rectificación de errores”. Así que Raúl será “un santo” para Rafael del Pino; pero lo represivo, hasta en el sector laboral, se identifica con su presencia. Lo otro que le interesaba decir, dirigido a quienes piensen en cambios o a los que se los propongan, es que nunca habrá otra cosa que tiranía dictatorial comunista.

Para suavizar el impacto negativo, desempolvó lo de los “cuentapropistas”, en la gaveta a mano siempre que lo necesiten, porque se debe recordar que los Mercados Libres Campesinos se habilitaron como la respuesta político-económica al efecto Mariel: para el que se iba, “mira lo que te perderás” y, para el que se quedaba, “alégrate, que lo bueno empieza ahora”.

En esa época apareció gente que hasta fábricas rústicas de utensilios de cocina hicieron y, con estas, un relativo “mucho dinero”; o talleres de mecánica; u otros tipos de producciones que se las vendían al gobierno incluso y aparecieron las causas delictivas creadas a propósito, como la de los “maceteros”; o la de los “millonarios”, vinculadas a la Operadora de Fletes, todas con el detalle de “enriquecimiento ilícito” a través de actividades que la propia tiranía oficializó y luego penalizó…A la última gran operación desvergonzada de la policía castrista contra lo que los acusados creyeron que era legal, la llamaron “Pitirre en el alambre” y fue a finales de los 80’s.

Un individuo compró una casa en Guanabo, una moto japonesa, un Mercedes 1958, un Impala sin columnas-59 y un Oldsmobile 1901 de timón con palanca, se llama Cristino Linares, pertenecía al Alfa-66 y cayó preso en 1981 en la causa conocida como Zapata, sanción total: 62 años. Todo el dinero que generó era perfectamente legal de acuerdo a la reglamentación; pero eso no lo había autorizado Castro para que uno tuviera dos comidas al día más desayuno. Lo que ocurrió fue lo de siempre, la gente le creyó…siempre le creen y después pagan las consecuencias.

Con este viejo intento de “vitrina”, aparentemente legalizado en el Congreso, regresará “el intermediario” obligatorio otra vez, que se encargará de completar el trabajo que el régimen evadirá en poco tiempo como asegurador efectivo; fijará precios inalcanzables y reiniciará el rumbo al rico relativo que se conoce en Cuba ¿Sabrá eso la tiranía? Claro que sí, como que será inevitable cuando comience a hacer efecto la inacción oficial voluntaria, y los dejarán hasta que haya bastante circulante que recoger y, cuando se despliegue otra vez, a mayor escala que antes, la policía económica con el G-2 detrás para “calzar bien” los casos con causas políticas vinculadas a la CIA y a toda la mafia de Miami incluyendo a familiares pro remesas y visitas a la Isla; entonces meterán presos a medio mundo de nuevo y se llevarán 100 ó 120 millones, tal vez más, entre moneda “dura” y CUC. Es la misma película desde los 60’s y no va a cambiar; porque la tiranía es estática a su favor y responde, exactamente, a los mismos estímulos que crea con la misma avidez de mentiras, confusión y represión del primer día.

Donde no existe la mínima consideración ni la voluntad de resolver algo, nunca ocurrirán hechos que beneficien al pueblo, por pequeños que sean; a fin de cuentas, esa dictadura incluye en su receta de supervivencia el hambre y la necesidad de la población y, si algo dejó claro el asesino menor, fue que no están dispuestos a conceder nada que pueda concluir en cambios económicos o humanitarios que traigan como consecuencia extirpar de raíz la ideología que asola a Cuba, que es lo que exige la situación cubana con carácter emergente.

Si algunos piensan que la dictadura castrocomunista abandonó su papel paternalista con respecto a la población con el discurso de opereta del hermanísimo, allá ellos, lo único que propuso como cambio el tirano # 2 fue la forma de imposición, al “permitir en beneficio de la clase trabajadora que otros se hagan cargo de la manutención del pueblo”.

Esto va a ser una especie de “vista gorda” autorizada con los permisos para trabajar barberías; tal vez lavanderías a mano; puestos de fricasé de tiñosas (si quedan algunas) o de ratón frito, plato que cada día se populariza más en algunos sectores de la población…

Así iniciaron la nueva cruzada contra la democracia y la exigencia inútil del cambio los amos del pueblo de la Isla. Todavía no se escucha una sola protesta de los miembros de la “comunidad cubana en el exterior”, ese ejército de esclavos allende el Caribe que hace por humanismo, por vanidad o por vaya usted a saber la razón, lo que a la dictadura le corresponde como instancia única de gobierno en Cuba: administrar y repartir con honradez y decencia los bienes de consumo que se puedan producir.

Los Castro, otra vez, se lavarán las manos: comida y dinero, en bolsillo ajeno, no va con ellos; si no al tiempo.

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Acerca de este Blog

Pedro Pablo Álvarez Ramos es ex-preso de conciencia de la Primavera Negra de 2003, secretario general del Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC) y miembro del grupo gestor "Proyecto Varela".

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