El sueño confiado de Pedro Pablo Oliva

En: Derechos Humanos

30 May 2011

Pedro Pablo Oliva demostró no temer las consecuencias de sus actos libres y así lo manifestó en declaración pública reafirmando su derecho a autorizar la divulgación de una entrevista en el blog de la satanizada Yoani Sánchez, así como de recibir en su casa taller a personas de cualquier condición, pasando por encima de conveniencias políticas, o del juicio que sobre ellas haga la autoridad de gobierno.



El sueño confiado de Pedro Pablo Oliva


Por: Miguel Saludes

Miami, Florida,mayo de 2011. (www.cubanet.org). ¿Dónde están? ¿Qué pasó? Pregunta Pablo Milanés en su canción Éxodo. La composición cuestiona ausencias causadas por una vorágine migratoria que parece infinita.  El cantautor roza un problema medular que afecta a la sociedad cubana y se fundamenta, más allá de los imperativos económicos, en el aplastamiento que sufre el individuo por un sistema político que invade todos sus ámbitos. La reciente expulsión de Pedro Pablo Oliva del cargo legislativo que ejercía en el gobierno provincial de Pinar del Río y el cierre de la casa taller fundada por el artista, son un reflejo de esa realidad.

Pedro Pablo Oliva demostró no temer las consecuencias de sus actos libres y así lo manifestó en declaración pública reafirmando su derecho a autorizar la divulgación de una entrevista en el blog de la satanizada Yoani Sánchez, así como de recibir en su casa taller a personas de cualquier condición, pasando por encima de conveniencias políticas, o del juicio que sobre ellas haga la autoridad de gobierno.

Los mandamases obtusos y de pensamiento lineal, acostumbrados a seguir pautas trazadas desde lo alto, no entienden de asuntos de libertad de pensamiento ni de respeto de valores universales. El que no asiente dócilmente ante el discurso oficial se convierte en un ente peligroso al que se debe anular mediante las acusaciones de rigor. Armas tan eficaces como mortales fueron esgrimidas contra Pedro Pablo tildado de disidente, anexionista y contrarrevolucionario. No se descarta que en estas artes medie la rivalidad y la envidia de los mediocres que suelen aprovechar los recursos puestos en sus manos para cerrar el paso a quienes acceden al Olimpo sin tener que proclamar adhesiones serviles hacia el poder en función.

Oliva defendió la libertad de expresión y el multipartidismo en la isla. Lo hizo para Generación Y. También en el polémico espacio La tarde se mueve, que se radia en el “intolerante” Miami bajo la conducción de uno de los defensores más acérrimos del castrismo en la ciudad floridana. Precisamente en la entrevista concedida a Edmundo García, el artista plástico rechazó las acusaciones hechas en su contra “…(Soy) una persona que tiene sus criterios y los vierte, y lo hago por intentar mejorar mi país”, dijo. Algo muy difícil de lograr desde la posición de un diputado que debe responder de manera incondicional ante un partido y no a los ciudadanos a los que supuestamente representa.

Las alegaciones éticas para validar el cese del cargo parlamentario y el cierre de la Casa taller siguen la lógica del código totalitario vigente en Cuba. Según las autoridades de la cultura local el sitio, que estuvo abierto al público durante trece años en Martí 160, dejó de  ajustarse a los perfiles permisibles. Acaso las metas pretendidas por los comisarios culturales pretendían el arbitrio sobre el acceso al lugar, o el funcionamiento inocuo de este.

Evidentemente hay otras razones para este cierre. Se venían evidenciando desde las acciones emprendidas contra el centro en enero del 2010 a raíz de las exposiciones Sin permisos y Pasos del Cambio de la artista plástica Yamilia Pérez Estrella. Aunque aquella muestra tuvo por sede diferentes parques de la ciudad pinareña, los ataques de intolerancia revolucionaria fueron dirigidos contra el taller fundado por Pedro Pablo Oliva en 1998. De este molestaba todo, pero fundamentalmente el hecho de ser un proyecto personal financiado por el propio artista que no dependía del estado. Poco importaba que su patrocinio redundara en beneficio de la cultura local y nacional, en favor de artistas, profesores, investigadores y ciudadanos, estimulando el crecimiento de nuevos valores.

Preocupaba que la institución incluyera en sus enunciados la condición de convertirse en un “espacio de encuentro para suscitar la reflexión y el debate de ideas que se mueven en el terreno de lo social y lo cultural dentro y fuera de Cuba, así como sobre otros temas de la realidad cubana que concierne a nuestra comunidad intelectual.” En este párrafo fundacional radicaba el peligro que pretenden  conjurar los enemigos de la libertad.

Olvidan los reconocimientos otorgados por organizaciones estatales y del gobierno, entre las que destacan el Ministerio de Cultura y la UNEAC, o el Premio Provincial Comunidad 2004 a la Personalidad de la Cultura del Consejo Provincial de Casa de Cultura en Pinar del Río. Citan el apoyo de checos y polacos pero no incluyen la colaboración brindada por las sedes diplomáticas de China y España. Hablan de visitas indeseables, pero ocultan la lista que exhibe con orgullo la página web del centro, donde además de Raúl Rivero aparecen los nombres de Abel Prieto y Eusebio Leal. Se quejan de los funcionarios de la Oficina de Intereses de Estados Unidos pero por allí pasaron el embajador de Ecuador y decenas de personalidades de la cultura nacional y artistas reconocidos, de la Iglesia Católica y del centro Martin Luther King.

Mienten los burócratas erigidos en inquisidores ideológicos tan dañinos como quienes levantaron hogueras contra el progreso y la ciencia. Pedro Pablo Oliva no es ni traidor, ni anexionista y mucho menos contrarrevolucionario.  Simplemente es un artista de Cuba comprometido con la nación y no con los intereses de un grupo cegado por el oscurantismo político.

En el 2003 estuve junto a mi hijo en el sitio ahora cerrado bajo alegatos de ser un nido de la contrarrevolución. El propio Oliva nos dio la acogida, un gesto que recuerdo con agradecimiento por la impresión que dejó en el niño, hoy estudiante de artes en Miami. Desafortunadamente las cuestiones erradas ideológicas, un mal de proporciones nacionales, bloquearon finalmente la idea.

Es bueno saber que Pedro Pablo Oliva confía en que los problemas de Cuba tendrán que ser resueltos por los cubanos; los de dentro y fuera, sin otras mediaciones. Y seguirá creando con sus pinceles mientras se concrete esa esperanza, que es la misma de millones de sus compatriotas. Ojalá no exista ocasión para que se repita la pregunta de Pablo Milanés y que mañana abra de nuevo la Casa Taller en la céntrica calle pinareña.

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Acerca de este Blog

Pedro Pablo Álvarez Ramos es ex-preso de conciencia de la Primavera Negra de 2003, secretario general del Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC) y miembro del grupo gestor "Proyecto Varela".

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