El arte de robar.Un tema controversial, solo para cubanos

En: Opinión

30 Abr 2011

Robar, apropiarse de lo ajeno, puede considerarse como un arte, hay quienes usan técnicas sofisticadas y realmente científicas y superinteligentes. Sin embargo, desde el momento en que te capturan pasas a ser una persona despreciable, que la sociedad en su conjunto te condena y se solicitan castigos sin ningún tipo de compasióú. Este es el unico caso, en que coincido con los musulmanes, le deben cortar las manos, en la plaza pública.



El arte de robar.Un tema controversial, solo para cubanos


Por: Marzo Fernández, abril 29 de 2011

Robar, apropiarse de lo ajeno, puede considerarse como un arte, hay quienes usan técnicas sofisticadas y realmente científicas y superinteligentes. Sin embargo, desde el momento en que te capturan pasas a ser una persona despreciable, que la sociedad en su conjunto te condena y se solicitan castigos sin ningún tipo de compasióú. Este es el unico caso, en que coincido con los musulmanes, le deben cortar las manos, en la plaza pública.

En la Cuba prerevolucionaria, el robo o la malversación, como quieran llamarle, era una característica propia de los políticos corruptos, y para ser justos, no todos los políticos lo eran. Había grandes patricios que pusieron todos sus conocimientos y fortunas al servicio público. Incluso, en las clases más necesitadas, había una frase que lo sintetizaba todo. POBRE PERO HONRADO. Esa era nuestra querida patria.

Hago este comentario, por un informe del finalizado Congreso del Partido Comunista de Cuba, al cual tuve acceso, en el que se señalaba, que mas de 40 mil militantes del partido comunista, durante el 2010 habían sido sancionados por hechos delictivos. ¿Cómo es posible, que la vanguardia revolucionaria, el hombre nuevo, después de 50 años incurra en hechos de esta naturaleza? ¿Qué clase de formación le han dado a nuestra juventud? ¿Qué se puede esperar de ella?

Todo cambió a partir de 1959. No es secreto que las hordas revolucionarias comandadas por los Castro, se fueron nutriendo en la Sierra Maestra, de todo tipo de delincuentes y desclasados. Un Cresencio Pérez, uno de los mayores sembradores y traficantes de marihuana del país; un Guillermo García, perseguido por robo de ganado, un Tomasevich preso en Boniato por cheques falsos, un Efigenio Almejeiras expendedor de drogas, al igual que Braulio Corenaux. Los propios Castro, fracasados económica y políticamente, de una familia que acumuló riquezas en el robo de tierras. Sería interminable, hablar de lo que significaba la Sierra como refugio de los desclasados y fracasados: el propio Che, Ramiro Valdés y un Enrique Lussón que controlaba todo el contrabando de la zona.

Cuando esas hordas arribaron a La Habana, lo primero que hicieron fue apropiarse de las mejores casas y los mejores autos, a toda costa, utilizando los métodos más bajos y crueles. Muestra de ello, son las 57 viviendas oficiales del Tirano mayor, incluso un cayo para su uso y disfrute (cayo Piedra) localizables en Internet; el cual nunca ha cobrado un centavo por los cargos que ha desempeñado. Total ¿Para qué? si no lo necesita. Privatizó el país a su nombre.

Para legalizar la barbarie, eliminó la contabilidad y los controles económicos, facilitó al máximo el robo. Incluso en las esferas de dirección, borró la fronteras entre la propiedad privada y la estatal. Todo era permitido, desde regalar casas, autos, viajes vacaciones al extranjero, relojes Rolex, obras del patrimonio nacional, lo que se les ocurriera en cada momento.

Lo que estaba permitido y santificado a un nivel de dirección, en otro era un delito injustificable. Para evitar la soez del robo, se cambiaron las denominaciones de los delitos. Surgieron “los desvíos de recursos”, “el uso indebido de recursos”, “los faltantes injustificados” y el más socorrido, “mermas, pérdidas y deterioro”. Aquí cabe todo. La clasificación del delito, depende del nivel y lealtad del autor.

Esos vientos y ejemplos trajeron estas tempestades, el cubano de a pie, de inmediato se incorporó al “desorden social”; si los generales y el propio Ministro del Interior se dedican al tráfico de drogas, si Vilma era la propietaria de la colección más completa de Arte Cubano, o Eusebio Leal está vendiendo el Museo Nacional en la Galería de su hijo en Barcelona, o Celia Sánchez se apropió de Portacarrero y Milian, para que pintaran para ella. Hay que “RESOLVER”. En cubano: apropiarse de todo lo que se pueda.

Con la legalización del dólar, surgió la nueva clase, “los hijos de papá” trabajando en “firmas”, actividades turísticas, en cualquier lugar por donde pasara un dólar. Incluso surgió una apetencia por los “turitaxis”. Para los compañeros revolucionarios que tenían prioridad para acceder a estos bien renumerados puestos de trabajo, todo era permitido. Y para el “cubano de a pie”, tierra, para que fuera a laborar a la agricultura.

No quiero excederme, en lo que todos conocemos: la supresión de las clases de moral y cívica, la sustitución de los valores morales por la lealtad revolucionaria, el ejemplo por mas de 50 años de un equipo gobernante totalmente corrupto, ha convertido a la sociedad reconocido por el propio gobierno, en una SOCIEDAD CORRUPTA. ESTE ES UNO DE LOS LEGADOS, QUE NOS DEJA EL EQUIPO QUE AUN ESTÁ GOBERNANDO NUESTRA PATRIA.

Vía nuevoacción.com

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Acerca de este Blog

Pedro Pablo Álvarez Ramos es ex-preso de conciencia de la Primavera Negra de 2003, secretario general del Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC) y miembro del grupo gestor "Proyecto Varela".

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