Cuba un comienzo de año incierto

En: Destacados

20 Ene 2010

Las autoridades cubanas, frente al acrecentamiento de la crisis, no realizan reformas, sino reprimen al pueblo y obstruyen el mejoramiento de las relaciones con Estados Unidos.
A un año de la llegada de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos puede afirmarse que cumplió las promesas electorales respecto a Cuba, a pesar de las presiones internas y el boicot del gobierno de la isla. Así, eliminó las restricciones al envío de remesas y los viajes de los cubano-americanos; aumentó sustancialmente las visas temporales a cubanos. Paralelamente, incrementó los permisos de viajes individuales y de grupos de estadunidenses vinculados con la cultura, el deporte, la religión y otras actividades a Cuba.



Cuba un comienzo de año incierto

El 2010 comienza para Cuba con la incertidumbre de una crisis económica en la cual no se  vislumbra  ninguna  solución  a  corto  plazo. Las  llamadas reformas prometidas por el gobernante Raúl Castro han sido insuficientes, y no han producido los efectos que el pueblo y el País necesita.

Su primer socio,  el  venezolano Chávez se ha visto obligado a devaluar la moneda para poder paliar  la  escasez  de  fondos  públicos  con  los cuales poder mantener los gastos sociales  y  tratar  de  recobrar  el  apoyo  popular  que  cada  vez va siendo menor. Esto indirectamente perjudica al régimen cubano, que mantiene una gran dependencia de los petrodólares de Venezuela.

Obama  como  podremos ver  en el trabajo que nos ofrece Chepe a continuación de este, ha instrumentado  ciertas  medidas  que  deberían ser del agrado de las autoridades de la Habana y en la  practica  no  ha  sido así, todo lo contrario se observa una radicalización en la  represión  por  parte del gobierno en contra de la oposición pacifica en la Isla. Los ataques en  contra de las autoridades Norteamericanas cada vez, aumentan mas  de tono, al extremos, que  algunas  figuras  de  la  escena cívica y política de los Estados Unidos, que pensaban visitar la Isla, han decidido suspender sus viajes.

A esta problemática  se suma la muerte por negligencia y corrupción de 26 pacientes del Hospital  Psiquiátrico de la  Habana. Esto es  un  reflejo  del  abandono a  que  han sido sometidos  los  servicios  médicos  nacionales,  a  favor  de  una  política   de  asistencia medica  en el campo internacional en detrimento del pueblo cubano. En Cuba la falta de especialistas  en  los hospitales, así como las medicinas son notables, mientras cada vez  mas se extienden estos servicios fuera del País.

Las medidas  de  austeridad  del  régimen se empiezan a sentir en la población, el pan se hace difícil  de  conseguir  en  las panaderías liberadas ya que falta la harina de trigo, los perros calientes  y  otros  productos  que resolvían a las amas de casas, están perdidos en las  tiendas  de  divisas, la  libreta de productos racionados también se ha visto afectada , este año que paso  fueron cerrados los comedores en los centros de trabajo. Los ingresos por el Turismo, el  Níquel, el Tabaco y otros se han visto afectados por la crisis mundial lo que ha causado un déficit en el ingreso. El gobierno se ha visto incapacitado de poder cumplir los compromisos  de  pagos con  algunos socios. Luego como siempre el pueblo es el que paga los platos rotos.

Pero dejemos  mejor  que;  Oscar  Espinosa  Chepe, economista, Miriam Leiva y Aimée Cabrera, Periodistas Independientes los tres nos expliquen cual es la verdadera situación que vive el pueblo cubano, cuando apenas ha comenzado el año 2010:

¿OPORTUNIDAD PERDIDA?

Por: Oscar Espinosa Chepe

Las autoridades cubanas, frente al acrecentamiento de la crisis, no realizan reformas, sino reprimen al pueblo y obstruyen el mejoramiento de las relaciones con Estados Unidos.
A un año de la llegada de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos  puede afirmarse que cumplió las promesas electorales respecto a Cuba, a pesar de las presiones internas y el boicot del gobierno de la isla.  Así, eliminó las restricciones al envío de remesas y los viajes de los cubano-americanos; aumentó sustancialmente las visas temporales a cubanos.  Paralelamente, incrementó los permisos de viajes individuales y de grupos de estadunidenses vinculados con la cultura, el deporte, la religión y otras actividades a Cuba.

Simultáneamente, las paralizadas conversaciones sobre inmigración y el correo directo se reanudaron a iniciativa de la nueva Administración.  También se autorizó el envío de paquetes a Cuba con equipos electrónicos (computadoras, sistemas de televisión por satélite, teléfonos celulares y satelitales).  Además, el Presidente adoptó una posición flexible en cuanto a iniciativas que pudieran surgir del Capitolio para reducir las tensiones.  Esos pasos estuvieron complementados por gestos de la Oficina de Intereses en La Habana, como fuera quitar un letrero lumínico molesto para el régimen y la invitación a artistas y personalidades vinculadas con las autoridades cubanas a actividades diplomáticas.

Hay que subrayar que los pasos de la Administración norteamericana se dieron a pesar de la fuerte presión de los sectores conservadores existentes en los Partidos Republicano y Demócrata, en un momento cuando se enfrenta a situaciones excepcionalmente difíciles heredadas de su predecesora, como la gran crisis económica que parecía dirigirse a una tragedia similar a  la Gran Depresión iniciada en 1929, guerras en Iraq y Afganistán con posibles estallidos en otros lugares, la lucha contra el terrorismo, la herencia de un sistema de salud que deja sin cobertura a más de 40 millones de personas en la nación más próspera del mundo, la complicada problemática migratoria, y serios problemas medioambientales a nivel global.  Sin olvidar la necesidad de modernizar el sistema educacional, cuando la competitividad está crecientemente ligada  a los niveles de los conocimientos.

Frente a los pasos concretos de la Administración norteamericana, las autoridades cubanas desde el principio adoptaron posiciones agresivas, acrecentadas progresivamente.   Durante la campaña electoral los ataques eran sutiles, mezclados con contradictorios elogios.  Hoy, el régimen y sus controlados medios de propaganda arremeten contra el Presidente con la misma fuerza utilizada hacia los anteriores mandatarios, incluso con absurdas maniobras militares cuando el Presidente Obama con gestos concretos ha mostrado su voluntad de dialogar y hallar vías para reducir la confrontación.  Raúl Castro afirmó en la sesión de la Asamblea Nacional, el pasado 20 de diciembre, que Washington seguía comprometido con al subversión, y el Canciller calificaba a Obama de “imperial, arrogante, que no escucha  y que impone condiciones”.

En realidad esa actitud era previsible.  Al gobierno cubano no le interesa mejorar las relaciones con Estados Unidos porque precisamente la crispación le facilita cultivar el nacionalismo, reforzar la represión en una sociedad que pretenden mostrar como una fortaleza sitiada por imaginarios enemigos; una posición que parece ser la misma que asumen ante la Unión Europea, evidenciada en la expulsión del aeropuerto a su llegada del eurodiputado socialista Luís Yánez, que más que un desplante incivilizado es un mensaje de que  verdaderamente no  interesa la eliminación de la Posición Común de 1996, no realizarán cambios democráticos ni progresos democráticos.

Después de la reciente inclusión de Cuba en la lista de 14 países presuntamente terroristas, cuyos viajeros serán sometidos a controles adicionales,  los ataques  a Obama llegan al paroxismo y se aprovecha para tratar de desviar la atención del permanente agravamiento de la situación económica, política y social, expresada en la continuada disminución del  menguado nivel de vida de la población, confirmado por los estrepitosos declives de los sistemas de salud pública, educación, seguridad social y deportivo antes  vitrinas de los supuestos éxitos de la “revolución”.

Probablemente la escala propagandística contra Estados Unidos se incrementará hasta llegar a las tradicionales “marchas combatientes”, aunque podrían ser muy dificultosas organizarlas, pues es difícil actualmente movilizar a un pueblo desencantado por un proyecto que prometió el paraíso pero ha llevado a la nación al infierno.
El gobierno cubano conoce bien que en el marco de la Guerra Fría Cuba fue incluida entre los Estados promotores del terrorismo, cuando alentaba las guerrillas en América Latina y otros lugares, a la vez que enviaba tropas a combatir en África para sostener en ocasiones a gobiernos tiránicos como el de Mengistu en Etiopia.  También sabe que en las actuales condiciones el Presidente Obama, con un desempleo del  10,0%  y problemas de todo tipo que resolver, bajo el fuerte ataque conjunto desde La Habana y sectores conservadores estadounidenses, no puede sacar a Cuba de esa lista.

En este primer aniversario de la toma de posesión de Barack Obama como Presidente de Estados Unidos, a pesar de los denodados esfuerzos del totalitarismo por rebajar su figura ante el pueblo cubano, la simpatía y el afecto que sentimos por él ha crecido.
Desafortunadamente, por el egoísmo desmedido del gobierno cubano, la oportunidad ofrecida de mejorar las relaciones se está perdiendo y como subrayara Dan Erikson, vicepresidente de Diálogo Interamericano, “las fuerzas de la continuidad son extremadamente fuertes…tanto en Cuba como en Estados Unidos.”

La Habana, 18 de enero de 2010

——————————————  o  —————————————-

EL COLAPSO DEL SISTEMA DE SALUD CUBANO

Por: Miriam Leiva

Murieron 26 enfermos  del Hospital Psiquiátrico de La Habana durante la última semana reconoció el gobierno cubano en una nota leída en los noticieros de la televisión el 15 de enero.  La inusual cifra en una institución mostrada como baluarte de la atención médica de Cuba durante los pasados 50 años, se anunció de forma también inusual.  Ese tipo de noticia prácticamente no existe en los medios, menos aún si “el mejor sistema de salud pública del mundo” está involucrado.
Pero la realidad no se enfrentó diáfanamente.   Comenzaba la Nota Oficial del Ministerio de Salud Publica con la justificación de las bajas temperaturas de carácter prolongado, los factores de riesgo propias de pacientes con enfermedades psiquiátricas, el natural deterioro biológico debido al envejecimiento, infecciones respiratorias y las complicaciones de afecciones crónicas, fundamentalmente cardiovasculares y cáncer.  No obstante, añadía que el MINSAP creó una comisión para investigar lo ocurrido, “la que hasta el momento de elaborar esta información ha identificado varias deficiencias relacionadas con la no adopción oportuna de medidas.  Los principales responsables de estos hechos serán sometidos a los tribunales correspondientes.”
De ello se deduce que no se trata propiamente de los motivos inicialmente expuestos como lógicos en la referida Nota, sino de negligencia y quizás mala atención.  Ha sido notorio el descenso de la calidad de la asistencia médica en Cuba en el curso del último decenio, motivado por el envío de gran cantidad de personal médico y paramédico a laborar en el exterior o el abandono definitiva del país, la sobrecarga de trabajo de los que permanecen, desmotivados por salarios impropios para su calificación y responsabilidad,  la carencia de suficiente personal calificado, así como el deterioro de los equipos e instalaciones,  la insuficiencia de medicamentos y la reducción de las posibilidades alimenticias.
El pueblo cubano es muy sacrificado y solidario, pero resulta ultrajante ver en la televisión cubana como el gobierno se ufana de donar hospitales, equipamiento de última generación y medicamentos a otros países, cuando en nuestro suelo se carece de ellos, y en ocasión de desastres naturales como los tres huracanes de 2008 rechazó la asistencia humanitaria ofrecida por muchos países y organizaciones internacionales.
La Nota del MINSAP aparece pasados días de que en La Habana, y en toda Cuba, se hablaba de las muertes en el Hospital Psiquiátrico.  Por supuesto, las llamadas bolas tenían muchas versiones, algunas posiblemente reales y otras del imaginario, pues lamentablemente la desinformación  motiva ansiedad y deformación de la realidad.  Pero la base real existía al extremo de que el gobierno ha tenido que informar, siempre dorando la píldora.  Los comentarios ya son que “la soga rompe por lo más delgado”, y que enjuiciarán a los de abajo, cuando las responsabilidades llegan hasta arriba.

La Habana, 16 de enero de 2010

——————————————–  o  ——————————————–

Escasez sin solución.

Por Aimée Cabrera.

La Ciudad de La Habana se ha convertido en un ir y venir de personas desorientadas buscando artículos de primera necesidad, y alimentos, los más esenciales, para en ocasiones, ni encontrarlos.

Según la prensa oficialista, no hay  ningún problema y sus reporteros se cuestionan por qué hay tantas colas, sobretodo las que hacen los clientes, en las panaderías  de la Cadena Cubana del Pan, donde las ventas son en pesos.

No hicieron referencia, sin embargo, a los tumultos que suelen aparecer en las entradas de las panaderías-dulcerías Sylvain cuyas ofertas, mucho más caras que las anteriores, son en la moneda convertible.

En la ubicada en la esquina de  Hospital y San Lázaro, aledaña a la panadería La Candeal, en Centro Habana, numeroso público hace fila allí, hasta los días entre semana. Los residentes de esa zona compraban el pan duro de a diez pesos en un área del mercado conocido como “Milcinco”.

Pero, a partir de este  año el local ha permanecido cerrado, y las panaderías de La Cadena… se encuentran muy alejadas de esta zona. Todos en la calle comentan que no hay harina de trigo, no obstante dirigentes del ramo insisten en que no es así.

Otro tanto ocurre en los departamentos de víveres de las shoppings, dependientes de una de las más grandes y visitadas del municipio Plaza argumentan que el público pregunta por alimentos fáciles de elaborar, los cuales eran asequibles.

Entre ellos eran de gran demanda los paquetes de perros o salchichas, bolsas con hamburguesas, albóndigas y croquetas. La leche condensada  o evaporada, sobres de gelatina o natilla instantáneas, y los paquetes baratos de galletas dulces o saladas.

La lista sería larga en extremo porque el déficit ocurre con todo tipo de mercancía ocasionando el lógico disgusto de la población. Las empresas que atienden  las  tiendas desaparecen, y los almacenes  son fusionados,  por lo que  comienzan las liquidaciones de lo poco que tienen éstos  en existencia.

Ni hablar de la distribución de alimentos y productos de aseo de la Canasta Básica que cada vez son menos, si se  tiene en cuenta que la pasta dental  el jabón de baño, el de lavar o el detergente líquido son distribuidos cada tres o cuatro meses.

La Libreta de Abastecimiento oferta cuotas de cárnicos, o  proteicos para  un mes, que no llegan a las dos libras de proteína animal, las cuotas de pescado, picadillo, o pollo en sustitución del pescado están racionadas en unas cuantas onzas por persona, más 10 huevos.

La leche que les sería dada a los niños  mayores de siete años y por qué no, a los  ancianos sin derecho a las dietas médicas de leche en polvo descremada o entera, quedaron en un simple comentario, que ya  muchos  no  recuerdan. Mientras, se publica que  millones de litros de leche  son producidos, para sólo ver  ínfimas  ofertas en el mercado.

Las personas ante estas escasas provisiones se deciden por acaparar para asegurar los alimentos de su preferencia, o compran para revender, un método de supervivencia establecido desde los primeros años de la década del 60, del pasado Siglo, que parece no culminar jamás, para el pueblo cubano.

—————————————— FIN ————————————–

Enviar Comentarios

    

Acerca de este Blog

Pedro Pablo Álvarez Ramos es ex-preso de conciencia de la Primavera Negra de 2003, secretario general del Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC) y miembro del grupo gestor "Proyecto Varela".

Damas de Blanco Nobel

Contador