“Cuba es un desastre”

En: Derechos Humanos|Sindicales

27 Ene 2010

El miedo a ser marcados como desafectos al régimen, o a ser sancionados, hizo de estos trabajadores, o de buena parte de ellos, cómplices de la ignominia, de quienes se acostumbraron a desviar recursos, para su uso particular, y cosa extraña: nadie vio ni veía nada, ni trabajadores afiliados a un sindicato, militantes de organizaciones políticas, o miembros de los cuerpos de seguridad del vasto inmueble.



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Foto: Aimee Cabrera

Este boletín de Aimee Cabrera recibido desde la Habana, refleja muy bien la situación Social, económica y política en que esta sumida nuestra Patria.Los dirigentes del Gobierno solo están preocupados en como mantener su poder, no les interesa para nada el estado de insatisfacción de los trabajadores y de la ciudadanía en general. Cuba es un desastre y cuanto mas duren los cambios hacia una sociedad mas justa y mas libre, peor será el grado de destrucción y desorden que sufrirá nuestra Isla.

A continuación las noticias enviadas desde la Habana por Aimee Cabrera.

Valores perdidos.

Por Aimée Cabrera.

El tema relacionado con el fallecimiento de los ancianos que se encontraban bajo tratamiento psiquiátrico, y hospitalizados en el capitalino Hospital Mazorra tiene tela, muchísima tela por donde cortar.

Si ante situaciones ajenas a nuestra idiosincrasia se han hecho aburridos seguimientos noticiosos, que poco o nada les interesan a los lectores, o asiduos televidentes de los noticieros y otros espacios informativos, este caso alarmante que aún es comentario ciudadano ha caído en el sepulcral silencio impuesto por quienes tienen pleno poder sobre que se puede o no decir.

Ajustando lo ocurrido al ámbito laboral no queda más que asegurar que la terrible crisis económica, los bajos salarios, las pésimas condiciones laborales, la escasa estimulación, y el estado total de frustración de la gran mayoría de los trabajadores se apoderó de buena parte de este colectivo que perdió valores como la solidaridad, la decencia, la compasión, que afloran de manera sutil hasta ante un animal, una planta, o un puñado de arena o tierra.

El miedo a ser marcados como desafectos al régimen, o a ser sancionados, hizo de estos trabajadores, o de buena parte de ellos, cómplices de la ignominia, de quienes se acostumbraron a desviar recursos, para su uso particular, y cosa extraña: nadie vio ni veía nada, ni trabajadores afiliados a un sindicato, militantes de organizaciones políticas, o miembros de los cuerpos de seguridad del vasto inmueble.

Ante la falta de lo más mínimo para el cuidado de estos enfermos que dependen plenamente de personal calificado o no , las respuestas negativas estaban dadas por los clichés relacionados con la falta de presupuesto, el cruel bloqueo del imperialismo yanqui, y tantas otras frases dichas para tapar la deshonestidad de la cofradía que campeaba con amplia libertad en este hospital.

Si los dirigentes desvían recursos materiales amparados en sus cargos y viven como reyes, no esmeros cierto que sus subalternos tiendan a imitarlos. El hambre, el caminar con una suela de zapato rota, el vivir en una casa llena de filtraciones y a punto de caerse, van deteriorando la honestidad de las personas, se van depravando y se van hundiendo en el lodo de la desidia.

Si no se informa al detalle las medidas tomadas ante este hecho depravante, del que no se ha conocido todo, no quedará más remedio que pensar que personas muy cercanas a dirigentes ministeriales y gubernamentales tuvieron un grado de culpabilidad relevante.

El periódico Trabajadores, tribuna de la Central de Trabajadores de Cuba, (CTC) debiera informar además sobre esta cuestión.

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Pérdidas irreparables.

Por Aimée Cabrera.

Empecé mi blog con varios temas sobre la ancianidad en Cuba. Este grupo poblacional sufre no solo la marginación, sino el desafecto de quienes están en la obligación de hacer placentera la última etapa de la vida, de quienes dieron todo de sí, mientras fueron jóvenes.

Aunque han pasado unos días, no deja de ser noticia la muerte de una veintena de ancianos, en el Hospital Psiquiátrico de la Habana, conocido por Mazorra. Ante la divulgación del hecho por canales de televisión foráneos, el gobierno cubano no tuvo otra alternativa que reconocerlo.

Locutores de los noticieros televisivos leyeron la nota oficial del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), la cual refería una serie de factores que propiciaron los decesos, relación que es considerada por muchos como “justificar lo injustificable”, a decir de vecinos de un centro comercial en el municipio Centro Habana.

Las críticas han sido hechas a sotto voce, y en grupos muy afines donde nadie puede dar crédito a que hayan fallecido tantas personas en un hospital considerado de vanguardia. Residentes del municipio Boyeros – donde también está enclavada Mazorra- alegan que el mal trato, y la desatención allí, son orden del día desde hace años como explica quien dice que “ya en los tiempos de Ordaz sucedieron sus cosas”.

El desvío de alimentos, ropas y avituallamiento para los pacientes era lo más cotidiano. Un joven cuya madre es paciente de este centro hospitalario plantea que ella siempre ha mejorado con los tratamientos que le han puesto; sin embargo, en el mes de octubre- antes de la ola de frío- y a petición de la familia , fue hospitalizada en La Sala de Geriatría.

Él comenta que “es una nave alejada y muy fría por la noche, mi madre padece de incontinencia y la bañaron sin mi consentimiento con agua fría, incluyendo la cabeza. Eso no me gustó, y no las llevamos bajo nuestra responsabilidad. Todavía, por momentos, está triste y alterada

Y prosigue su testimonio:” A la hora del desayuno se aglomeraban cientos de personas alrededor de la pantrista para obtener un pedazo de pan y un poco de agua con azúcar. Daba lástima ver a las viejitas enfermas limpiando el piso porque no hay auxiliares de limpieza. Mucho peor verlos sin una frazada para cubrirse a la hora de dormir, o ver a los que se quitan la ropa y deambulan en esas condiciones deprimentes”.

“No me alegra la muerte de los viejitos, pero si me alegra que el mundo haya visto lo que pasó. Eran muchas las críticas de familiares pero todas caían en saco roto. Da pena tanto esmero de los cubanos en los hospitales de cualquier país y que hayan médicos y enfermeros sin principios, como la mayoría de los que trabajan en Mazorra”- sentenció.

Sólo queda esperar por ver si las autoridades del MINSAP darán a conocer al pueblo las medidas que se tomarán contra los culpables. El Código de Ética de estos trabajadores de la salud quedó manchado para siempre, con la falta de valores y deshumanización que colocarán para siempre un escudo indecoroso, de empañada imagen, en este hospital para enfermos con trastornos psiquiátricos.

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Condiciones carcelarias.

Por Aimée Cabrera.

Julio César Gálvez, periodista independiente y miembro de los 75, quien cumple condena en el centro penitenciario Combinado del Este en la capital refiere diversas afectaciones.

Primero da a conocer sobre el estado de salud de su colega Normando Hernández quien sufre distintas enfermedades gástricas que han provocado en Hernández, una pérdida brusca de su peso corporal.

También tiene unos pólipos en el duodeno que sólo pueden ser tratados quirúrgicamente. En días pasados en que se encontraban tomando el sol, el oficial que lo atiende le aseguró que será intervenido en el hospital militar, sin precisar fecha.

Otro aspecto que refirió Gálvez trata sobre la reducción de las cuotas de arroz y pan. Los 90 gramos de arroz que se daban a cada prisionero han sido reducidos a 45, mientras que el pan asemita tiene la mitad de su habitual tamaño.

Para finalizar, Gálvez aduce que aún no les han entregado el Plan de Visitas del 2010, motivo por el cual son avisados de las visitas 3 ó 4 días antes de que se efectúen las mismas

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Acerca de este Blog

Pedro Pablo Álvarez Ramos es ex-preso de conciencia de la Primavera Negra de 2003, secretario general del Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC) y miembro del grupo gestor "Proyecto Varela".

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