Al gobierno castrista solo le interesa el poder, no el bienestar del pueblo.

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28 Jul 2010

Es evidente el temor del régimen a las libertades, saben que los cubanos son muy exitosos y pronto se convertirían en un peligro para sus ansias de seguir disfrutando del poder. Una economía libre y prospera libera a los pueblo, y más cuando esta funciona a favor de las personas. Mientras la cúpula del poder quiera seguir manteniendo el control absoluto de la vida y obra de los cubano el País seguirá su espiral descendente. La libertad, la democracia y los derechos son fundamentales para desarrollar una sociedad justa, esto lo saben los que gobiernan en Cuba. Al gobierno castrista solo le interesa el poder, no el bienestar del pueblo.



Al gobierno castrista solo le interesa el poder, no el bienestar del pueblo.

Nuevamente el Presidente Raúl Castro decepciona a los cubanos. Su silencio ayer en el acto por el 26 de Julio fue más que significativo, lo que corrobora una vez más la actitud poco constructiva del gobierno que preside. Se esperaba el anuncio de nuevos pasos en el área económica del País, que redundara en una mayor liberación comercial y laboral de la población. Los cambios tímidos de descentralización de la economía dados en algunas áreas del comercio y la gastronomía, como la entrega de salones de peluquería y barbería a los trabajadores a cambio de licencias para ejercer por su cuenta, asi como la entrega de pequeñas parcelas de tierras a campesinos, aparentemente llevaban ese camino. Estas concesiones despertaron en muchos ciertas esperanzas de transformación de la actual estructura económica centralizada, a una privada o independiente de pequeñas y medianas empresas,  debiendo ser  entregadas o traspasadas  legalmente a los trabajadores con total libertad. Esto sin duda hubiera sido un gran paso de avance en las actuales circunstancias de crisis económica en que se encuentra el País. Además sería una buena señal para aquellos que aun confían en un proceso de cambios graduales, donde sin dudas el factor económico es prioritario.

Es evidente el temor del régimen a las libertades, saben que los cubanos son muy exitosos y pronto se convertirían en un peligro para sus ansias de seguir disfrutando del poder. Una economía libre y prospera  libera a los pueblo, y más cuando esta funciona a favor de las personas. Mientras la cúpula del poder quiera seguir manteniendo el control absoluto de la vida y obra de los cubano el País seguirá su espiral descendente. La libertad, la democracia y los derechos son fundamentales para desarrollar una sociedad justa, esto lo saben los que gobiernan en Cuba.  Al gobierno castrista solo le interesa el poder, no el bienestar del pueblo.

Por lo visto en los últimos días la sombra enigmática de Fidel Castro, sigue ensombreciendo el futuro de Cuba. Su aparición le recuerda a los cubanos que mientras él tenga vida el Estado benefactor totalitario seguirá incólume, para eso el decidió cambiar la constitución  en el 2002, y legalizar  mediante la votación obligatoria de los cubanos, el  carácter eterno del socialismo, por  suerte el pronto dejara de ser una pesadilla para el pueblo cubano.

A continuación un análisis económico de la nueva realidad cubana:

A vueltas con la Unión Económica de Cuba y Venezuela

28-07-2010.

Elías Amor Bravo

Economista, Unión Liberal Cubana, ULC

Triste aniversario del 26 de julio. Tal y como cabía suponer, Raúl Castro renunció a exponer los planes para la economía cubana que desde hace varios días, los observadores y analistas destacados en la Isla, venían proponiendo como una salida a toda prisa de los graves problemas que afronta la economía.

En vez de realizar un diagnóstico valiente del estado de postración de la economía cubana, que organismos internacionales como CEPAL ya no ocultan, Raúl Castro se dedicó a exponer otra de sus ocurrencias de cada instante, esta vez, la eventual “unión económica” de Venezuela y Cuba. Tremenda estupidez.

Porque una cosa es que Chávez financie la economía cubana con el petróleo a cambio del cuál recibe un ejército de profesionales que le permiten ofertar, al margen del sistema, servicios dentro de su política de compra populista de votos, y otra bien distinta es que se proceda a un proceso de unión económica entre los dos países.

No existen ni referencias históricas, ni elementos comunes, ni siquiera una estructura productiva compatible, para que alguien, en su sano juicio, pueda pensar que Cuba y Venezuela anden juntas. Ni siquiera los pensadores de ese engendro a medio nacer que es el ALBA podrían haber llegado tan lejos en sus elucubraciones.

Es cierto que en los últimos años, Venezuela se ha convertido en el primer socio de la economía castrista, con un comercio por valor de 3.389 millones de dólares anuales, cifra que si bien ha registrado  un descenso del 36% con respecto a 2008, se mantiene entre los primeros puestos de los países con los que comercia la Isla.

También, es verdad que ambos países mantienen una alianza económica y política que ha permitido el incremento del comercio desde el 2000, cuando el presidente Hugo Chávez tomó el poder y anunció su cercanía ideológica con la isla, y ha sentado las bases para la creación de una institución de participación regional, denominada ALBA.

Sin embargo, ¿por qué podemos afirmar que esta “unión económica” no tiene ni pies ni cabeza?

Primero, porque es una unión de naturaleza política e ideológica que no tiene nada que ver con las leyes de la economía. Esta es una práctica que se cimenta sobre la competitividad, la eficiencia, la innovación, la libertad, y, ninguna de estas variables, por desgracia, se encuentra presente ni en la estalinista economía cubana, ni en el experimento chavista que cada día exaspera más a su población.

Segundo, porque es una unión de contenido político e ideológico. No nos debe extrañar que este anuncio de Raúl Castro coincida en el tiempo con la crisis que afrontan Venezuela y Colombia. De hecho, Raúl Castro se permitió cuestionar el acuerdo militar que mantienen Colombia y EE.UU., en lo que se puede considerar una injerencia en los asuntos internos de un país, y declaró que “el despliegue de bases militares de los Estados Unidos en Colombia pone en riesgo la estabilidad regional y la soberanía de estados vecinos”.

Por su parte, y en medio de una escalada de ataques sin precedentes, Chávez anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con Bogotá, después de que las autoridades del vecino país denunciaran a Venezuela de otorgar protección a guerrilleros en su territorio.

Tercero, por las bases sobre las que se sustenta. El intercambio de petróleo por servicios, y la firma de una serie de convenios de cooperación, cuyo grado de desarrollo e implementación deja mucho que desear, no es suficiente, y supone una notable asimetría en las relaciones comerciales entre los dos países.

La unión económica exige un proceso de convergencia real entre los candidatos que ni Venezuela, que afronta actualmente una grave recesión, ni Cuba, que posee una economía estatal sin propiedad privada ni mercado, pueden esbozar. Según este acuerdo, Venezuela se convierte en suministrador de materias primas a una economía que proporciona conocimiento? ¿Lo entendemos?

Cuarto, porque una cosa son los papeles y otra bien distinta la realidad. Es posible que los funcionarios de ambos países, reunidos en el marco incomparable de gran belleza de Cayo Santa María, puedan soñar con posibilidad de acuerdos e iniciativas, pero cuando llega el momento de la concreción, las notables diferencias entre las dos economías, simplemente afloran.

Quinto, porque Venezuela podría salir perdiendo de este intercambio. Y la sociedad de este país, debe ser consciente de ello, antes de que continúe esta aventura irresponsable. El nivel de renta promedio de Cuba, la distribución sectorial de la población ocupada, la estructura demográfica de la población, la obsolescencia de la mayoría de sectores y actividades productivas, caerían como una pesada losa sobre el presupuesto de Venezuela, y sus ciudadanos tendrían que pagar más impuestos, o perder su libertad económica para tapar un agujero de dimensiones inconmensurables.

No me extraña que Chávez no haya hecho acto de presencia en Santa Clara donde estaba previsto que participara en los actos del 26 de julio, donde Raúl Castro dio a conocer este proyecto. Sólo me cabe pensar que se trata de una nueva estratagema, de poca capacidad de convicción ciertamente, para trasladar a los prestamistas de la economía castrista que hacen cola, y acumulan deudas, muchas de ellas irrecuperables, que en algún momento pueden cobrar. Raúl Castro utiliza esta idea de la “unión económica” entre Venezuela y Cuba para ganar tiempo, y poco más.

Las bases del acuerdo, según Raúl Castro, “amistad, cooperación y solidaridad”: enternecedor. Habría que preguntar a China su opinión sobre este tipo de aventuras. Según el Informe de CEPAL, la participación del gigante asiático en las exportaciones de América Latina ha alcanzado proporciones muy elevadas en el curso de la última década. También habría que tener en cuenta lo que pueden pensar el resto de países de la Región, las empresas con intereses económicos en Venezuela y Cuba.

La pretendida complementariedad económica de Cuba y Venezuela es otra patraña más del castrismo para negar la evidencia de una crisis sin precedentes, y de la ausencia de un plan adecuado para superar la misma. En vez de tomar decisiones claras hacia la economía de mercado y los derechos de propiedad, se entretienen en anunciar proyectos mal definidos de integración.

Soñar que Cuba y Venezuela pueden realizar un aprovechamiento conjunto de conocimiento, infraestructuras y recursos que existen en ambos países, supone negar la evidencia de que la empresa privada todavía tiene mucho que decir en Venezuela, que se rige por criterios que nada tienen que ver con la pérdida de tiempo del régimen castrista, y que todo ello, sin merma del poder y la coerción de Chávez, puede terminar siendo un rotundo fracaso. Solo hay que esperar.

1 Comentario para Al gobierno castrista solo le interesa el poder, no el bienestar del pueblo.

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hector cornillot

julio 29th, 2010 at 7:50 am

LA NUEVA MEACULPA DEL IMPERIO NORTE AMERICANO; MAS EVIDENCIA DE UN MOVIMIENTO HUMANISTA.

QUE EL NUEVO GOBIERNO DEL IMPERIO NORTE AMERICANO DEJE ESCAPAR VERDADES GUERRERISTAS; Y EL SILENCIO DE LOS DICTADORES DE CUBA EN EL 26 DE JULIO, CONJURAN INMINENTE CAMBIOS EN EL PENSAMIENTO REVOLUCIONARIO ESTADOS UNIDOS/CUBANO PROXIMO, Y LA POSIBLE PARTICIPACION DEL EXILIO.

EN CUBA Y EL EXILIO, REVOLUCIONARIOS ESTAN EN UNA ENCRUCIJADA, A ESCOGER: ACCEPTAN QUE EL GOBIERNO SOLO NO PUEDE ASEGURAR LIBERTAD DE ACCION Y PENSAMIENTO EN CUBA; Y QUE SI PUEDEN, CON UNA COMBINACION DE COMPANIAS PRIVADAS DE SEGUROS, QUE GARANTICEN LIBERTAD DE ACCION Y PENSAMIENTO/DERECHOS Y PROPIEDADES, POR DINERO, CON LA SUPERVISION DEL GOBIERNO. O, NO SE RECONOCE ESTE MOMENTO HISTORICO PARA NUESTRA AMERICA, DONDE EL IMPERIO NORTE AMERICANO QUIERE ENSAYAR HUMANISMO, Y CONTINUAMOS GUERREANDO POR EL HECHO DE GUERREAR.

Y MIENTRAS MENOS LADRE EL EXILIO, MAS NECESARIA SE HACE NUESTRA OFERTA DE PARTICIPAR HONESTAMENTE EN UN NUEVO TRAMO SIGNIFICANTE DE LA REVOLUCION CUBANA; NO SOLO POR EL INTERNET, PERO EN PERSONA.

HECTOR CORNILLOT

POR FAVOR, ORA UNOS SEGUNDOS A TU DIOS, POR LA FAMILIA EDUARDO AROCENA; AROCENA ES UN GUERRERO CUBANO EN CARCEL DE ESTADOS UNIDOS.

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Acerca de este Blog

Pedro Pablo Álvarez Ramos es ex-preso de conciencia de la Primavera Negra de 2003, secretario general del Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC) y miembro del grupo gestor "Proyecto Varela".

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