Archivo junio, 2010

Parece paradójico que el gobierno cubano, uno de los violadores de Derechos Humanos más contumaz, en el mundo, sea electo para ocupar una de las Vice Presidencia en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Las críticas y protestas dentro y fuera de la Isla no se han hecho esperar. Es indignante que un grupo de Naciones Latinoamericanas que han sufrido las mismas experiencias cubanas, sean hoy las que apoyen a una dictadura que ha sido condenada por la mayoría de personas del mundo recientemente. Muchos de estos gobiernos, se convierten en cómplices del régimen criminal de la Habana, olvidando el sufrimiento de un pueblo que durante más de cincuenta años viene sufriendo los abusos, atropellos y asesinatos de muchos de sus mejores hijos.

Nuestro desafío no es invocar esa unidad que termina por paralizarnos; sino encontrar aspectos en común y trabajar en común por ellos, venciendo la desconfianza enfermiza y los protagonismos desmesurados. Podemos continuar el camino del debate respetuoso, como el que se verifica en el texto de ambas cartas, y comprometernos en la búsqueda de aspectos que conduzcan a la aceptación mayoritaria de uno o varios temas.

Los debates prometen agudizarse al abordar en el seno del G20 la propuesta de una tasa bancaria, o la reforma de las instituciones financieras internacionales.

Los bancos han ejercido duras presiones para suavizar las normas propuestas, diciendo entre otras cosas que al recaudar tales niveles de capital, la recuperación económica y la actividad de préstamo se verían perjudicados.

En su negociación con la Iglesia, el Gobierno demostró que entiende a los presos políticos como moneda de cambio. Los traslados y la suspensión de actos de repudio contra las Damas de Blanco fueron apenas un tanteo de la posibilidad de flexibilización de la política europea hacia la isla, alentada por Madrid y Roma. Además de esperar hasta el último minuto, los líderes cubanos no han resistido la tentación de enviar mensajes contradictorios: cancelaron el viaje a la isla del relator de la ONU contra la tortura, Manfred Nowak, y liberaron a Sigler, condenaron a Ferrer y lo enviaron a su casa.

En fin, lo primero que salta a la vista en el concluido Congreso es la falta de autonomía de la ANAP para discutir y acordar proyectos a partir de los intereses de sus asociados. Por ejemplo, un problema tan vital para la producción agropecuaria y tan arraigado en el campesinado, como es la estructura actual de la propiedad agraria brilló por su ausencia.

Francisco Céspedes comenzó su carrera en Cuba, pero su primer salto a la fama fue como compositor en México cuando Luis Miguel incluyó sus canciones Pensar en ti en el disco Aries (1992), y Que tú te vas, en el álbum Nada es igual, de 1996. Ya nacionalizado en México, en 1997 representó a este país en el Festival Viña del Mar con Hablo de ti, un tema suyo. Ese mismo año lanzó La vida loca, su primer álbum, que lo colocó entre los intérpretes más populares de la música hispana. A este éxito le siguieron los discos Dónde está la vida (1999), Ay corazón (2002), Dicen que el alma — Grandes éxitos (2004), y Con permiso de Bola (2006), un homenaje a Ignacio Villa que grabó junto al pianista cubano Gonzalo Rubalcaba. Su última producción ha sido Te acuerdas, un material que lanzó en el 2009. Céspedes también fue incluido en el álbum de colección Los 100 mejores compositores mexicanos de todos los tiempos, y este año grabará en Miami un disco con Armando Manzanero.

Aunque no lo indica expresamente, el Convenio sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindicación, 1948 (No. 87) la deja entrever, al dar a los trabajadores la posibilidad de formular programas de acción y establecer como objeto de dichas organizaciones fomentar y defender sus intereses o de los empleadores.

Hoy más que nunca se hace necesaria la unidad entre todos los cubanos, no importa cuáles sean sus ideas, a todos debe animarnos un solo pensamiento; una Cuba democrática, libre y pluralista. Para lograr esto tenemos que ser tolerantes y aprehender a convivir todos en armonía, respetando los criterios diferentes. Nuestro fin supremo es lograr un Estado de Derecho, donde todos los cubanos por igual podamos contribuir al bien del País. En todas partes donde se han efectuado transiciones pacificas, las victimas han tenido que hacer los mayores sacrificios. El perdón no implica que uno tenga que olvidar, es bueno recordar el pasado para que no se vuelvan a repetir los errores y horrores vividos. Pongamos por encima de los intereses propios los de la Patria, forjemos una nueva Nación, donde nuestros hijos no tengan que sufrir jamás el destierro y las carencias de sus derechos más fundamentales, para eso la concordia y el amor deben retornar a los corazones de todos los cubanos. Ningún sacrificio es comparable con la perdida de la Patria.

Remarcó que en estos momentos “el pueblo cubano necesita soluciones por su dramática situación” y que “bienvenidas sean, vengan por donde vengan”. Lo fundamental, indicó, es que “se respeten los derechos humanos de los cubanos y que haya reformas que traigan el alivio a la situación económica”. También pidió un cambio del sistema carcelario, por lo que “invitaría a la Iglesia a que negocie para que le permitan visitar las cárceles del país —superpobladas, donde se ejerce un trato cruel y degradante— y puedan ir a hacer servicios religiosos”.


    

Acerca de este Blog

Pedro Pablo Álvarez Ramos es ex-preso de conciencia de la Primavera Negra de 2003, secretario general del Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC) y miembro del grupo gestor "Proyecto Varela".

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